Martes, 27 de mayo de 2008




Desciende conmigo al paraíso
de los placeres prohibidos.
Jadea sobre mi piel, al ritmo
de caricias de ángeles caídos.
Fúndete entre las llamas
de los fuegos eternos de mi ser,
que lamerán perversos,
nuestros cuerpos,
lacerándolos sin piedad,
hasta que la carne se desvanezca
dejando nuestras alamas desnudas.
Entonces, con corona de espinas,
serás rey de mi infierno.
A cambio, déjame mirarme en tus ojos
y conocer a si, al fin,
las latitudes de tu cielo.

Swani


Publicado por Swanilda @ 20:59  | Poesia
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